(En cuestión de ésta mi obsesión última por el silencio. No me tomarás por hipócrita por no hacer más que hablar y hablar tan alto. Porque chillo tan fuerte y con todas las bocas que me es posible. Como bien -no- sabes, como l'eau calme de l'oubli qui bruit à voix si basse/ que le silence sage n'en laisse deviner pas même le murmure. Este silencio mío, como lo adopto. Mutismo no de mis lenguas. Mutismo que debo auspiciar: casi errante por tus taras. Bajo entonces la cabeza en esta reserva preconcebida y me dejo engullir por la mirada sorda, la que precipita la mudez, y que se resuelve en el misterio de desconocerme.
Y aún si supieras a incógnita. Pero sólo silencio.)
cursiva: Claude Roy, "Ne pas dormir"
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