Firma mi amor. Su voz, ahora callada es suave, conoce los caminos sanadores siendo más fragante y más fresco que apósitos de cualquier ralea (que si este dolor bajo las axilas no se calma, debe parar). Y sin embargo yo me concentro.
Los mismos ritos de limpieza y depuración física se han mantenido en mí, firmes e invariables, a lo largo de los años, pudiendo decir lustros con anciana soberbia de infanta acumulatoria (qué más me gustaría, realmente, que mutar lustros por meses, vivir nueva, ver sólo pliegos por la blandura) hedionda en su sequedad. Que precisa, casi con descarado desespero, la fruición de la crema aceitosa en el guante de crin, el olor demorado de los veranos de infancia aceite en las vecinas tomando el sol, pero la piel no responde de igual modo. Y más temible, lo bajo la piel adquiere colores caleidoscópicos, festín de manchas otra vez, vez más, colores infinitos a escalas desde las piernas, pero al menos es agradable extender otros ungüentos, acariciar los gemelos, indagar cómo se paraliza el temblor para la calma del cuerpo molido. El cuerpo que se recompone a sí mismo, el rito profundamente apolíneo, el santuario de mármol, la figura imposible nunca de ser amada, reflejada en los rincones pero al menos reconfortada, al menos mimada en su funda y tendida ya, sin prisa por el silencio, consolada en su desnudez, en esa última pátina de humedad y pomada, buscando recogida en un sólo bulto que la voz antes dicha acuda a acunarla.

7 comentarios:
Bonito texto y más bonita foto :-)
Me gusta :)
He llegado hasta aquí saltando entre perfiles de last.fm, conciertos y demás. Y me alegro. Me gusta tu prosa soñada. Prueba con la mía, quizá te guste.
Un saludo
Te añado al blogroll. + saludos
y tu facebooK?
Borradísimo, Dani, estoy algo asqueada con las reses sociales. Pero siempre me tienes en el chat del gmail, no te quejes.
Justo te iba a preguntar cosas de la cámara (llegó hoy).
Tengo otros dos amigos que han cerrado su cuenta de Facebook, formaban parte del grupo que insistió tantísimo en que me hiciera una.
Ya te encontraré. Un beso.
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