Esta necesidad de fotosíntesis, porque quizá,
como ellos dicen, estas luces inciden demasiado. ¿Quién no las observaría? O tan siquiera osar a moverse demasiado.
Ser que es y sin comienzo y sin tregua. Estos espacios infinitésimos irrevocables (en luminoso).
Y todo acaba siempre acaba en un rotundo y espasmódico y dulce un silencio.
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