
No será porque no llore que me envuelven estas hojas. Si fuera en la canción que más tirita, pero que turba y tanto espanta. Podrías agitar pero no soportas ningún canto en otros oídos que no sean dobles, oscuros, o de cualquier manera tuyos. Ocultas lo táctil tras el descalabro, tesonera tras el sendero que no hubiera podido o pudo hacer de su cauce más que del polvo.
Este polvo que se rompe en las pestañas.
No porque llueva seré digno. Pero ¿es necesaria esta lluvia? A causa del somero descanso las gotas no son más sutiles por ser inciertas. Ni la brisa adversa ni el llanto fluvial. Los objetos cada vez más revueltos, y garras que no serían en lo convenido.
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